· La simplicidad aparente, es el arte de ocultar el verdadero arte, el trabajo y esfuerzo anterior a la puesta en escena ( como el trabajo de un bailarín durante meses antes de la función): La aparente falta de esfuerzo de l@ narrador@ ejerce un efecto reconfortante sobre l@s oyentes.
· La historia debe invadir a l@ narrador@, pudiendo incluso hacer obviar el resto de los fallos técnicos. La técnica lo único que consigue es adentrarnos en la historia, en su análisis, en sus imágenes, es decir empaparnos de ella, comprenderla. Cualquier técnica o forma para conseguirlo es válida, y con el tiempo cada futur@ narradr@ encontrará la que más se ajuste a sus necesidades.
· Para hacer realmente una historia tuya hay que dedicarle mucho tiempo, cada personaje y objeto debe tener personalidad propia, con unos pocos de cuentos en un curso, bien preparados, es suficiente: debe ser algo artístico y en cada ocasión que se narre l@s niñ@s descubrirán una nueva idea o visión.
En cuanto a los recursos escénicos: el arte de contar cuentos tiene un solo escenario y es nuestro cuerpo, nuestra voz. Todo transcurre a través de l@ narrador@, paisajes, situaciones, personajes, objetos..., el máximo rendimiento de gestualidad, sugerencia y uso de la voz, está en nosotr@s en la experimentación con nuestro cuerpo y voz, descubrir nuestras posibilidades en los gestos cotidianos y en nuestra expresión natural, y en la búsqueda de los movimientos y gestos ocultos en nuestro ser, siempre únicos e intrasferibles. Esto último se consigue con entrenamiento.
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